Nada como la Dieta Mediterránea
Sin discusión y con la unanimidad de la comunidad médica mundial, la Dieta Mediterránea es la mejor del mundo. Tenlo siempre presente: la dieta mediterránea protege contra las enfermedades cardiovasculares, coronarias, el cáncer y la diabetes. Es una dieta equilibrada, rica en nutrientes y, además, exquisita para el paladar.
Los alimentos típicos de los países mediterráneos son los mejores aliados de tu salud y tu belleza, ya que son ricos en antioxidantes, sustancias que previenen el envejecimiento y cuidan la salud en general.
El olivo, la vid y el trigo son los símbolos de esta dieta. El aceite de oliva, su componente estrella y su embajador más conocido en el mundo.
Los alimentos que definen la dieta mediterránea te servirán de clave para saber lo que no debe faltar en tu alimentación:
- Aceite de oliva
- Pan, cereales (trigo, arroz)
- Legumbres (garbanzos, lentejas...)
- Verduras y hortalizas (crudas, hervidas, en ensalada, a la plancha, fritas...)
- Fruta en abundancia
- Pescado, sobre todo azul
- Queso (de forma moderada)
- Frutos secos
Pero el concepto actual de dieta mediterránea no se refiere sólo a los alimentos. También incluye la práctica de ejercicio físico de forma regular y permite el placer, en cantidades moderadas, del vino.
¿Por qué es tan buena?
Por las propiedades de los alimentos que la componen. Si ya no comes en casa de tu madre, seguro que echarás de menos no sólo el sabor de sus platos sino que no recordarás tener los problemillas de salud que ahora te acechan: dolores de estómago, cansancio, debilidad de pelo y uñas, kilos de más... En la dieta mediterránea todo tiene su explicación:
Sus grasas son sanas: porque proceden principalmente del aceite de oliva, los pescados azules y los frutos secos. Este tipo de grasas son insaturadas, lo que previene el colesterol y protege de las enfermedades cardiovasculares.
Aporta mucha fibra: la contienen las legumbres, cereales, frutas y verduras. La fibra es esencial para el tránsito intestinal y para prevenir la obesidad, el cáncer de colon, la diabetes y la hipercolesterolemia.
Rica en vitaminas y minerales: gracias al elevado consumo de frutas, verduras, hortalizas, pescado y frutos secos, que garantizan el buen funcionamiento del organismo y son claves para tu piel y tu pelo.
No te faltará energía: los cereales (pan, trigo, arroz) proporcionan carbohidratos o azúcares de digestión lenta que mantienen tus reservas de energía. Las proteínas, el combustible de tus músculos, provienen del pescado, huevos, queso, frutos secos...
Falsos amigos: ojo, no todo lo que se produce en los países mediterráneos forma parte de esta dieta tan saludable. Los embutidos, la mantequilla, la margarina o la carne de cerdo no son los mejores alimentos de la dieta mediterránea.
¿Qué tengo que comer cada día?
Para saberlo se creó la pirámide nutricional, que representa de forma gráfica las cantidades de cada alimento que se deben tomar cada día. Te la resumimos de forma muy fácil. Cada día deberías comer:
- De 3 a 5 raciones de pan, cereales o tubérculos (pasta, arroz, patatas, cuscús...)
- De 2 a 3 piezas de fruta fresca y de 2 a 4 raciones de verduras y hortalizas (pueden ser 5 raciones diarias entre frutas y verduras)
- De 2 a 3 raciones de queso, lácteos, pescado azul o legumbres
- Un mínimo de 20 gramos diarios de aceite de oliva o un puñado de frutos secos
- Dos o tres veces a la semana: huevos y aves de corral
- esporádicamente: carnes rojas y azúcares simples
Los bollos, dulces, embutidos que no sean ibéricos, golosinas y todo tipo de comida fast food no forman parte de la dieta mediterránea y deberías restringirlos al máximo, sobre todo si necesitas perder peso. Respecto al vino, tómalo con moderación: no más de una copa diaria; y si estás a régimen, sólo una copa el fin de semana.